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martes, 23 de marzo de 2010

El Metrobús entra a los Bonos verdes


Unos 171,000 dólares ingresan a las arcas del gobierno del DF por la venta de Bonos de Carbono la reducción de contaminantes de este medio de transporte se vende al Fondo Español de Carbono.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — El Metrobús de la Ciudad de México no sólo reduce el congestionamiento vial y traslada a miles de habitantes, sino que también otorga recursos adicionales al Gobierno local por la reducción de contaminantes como el bióxido de carbono (CO2) que se venden el mercado de los llamados Bonos verdes.

“El Metrobús Insurgentes, produce reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero y esa reducciones la está vendiendo (el Gobierno del DF) en el Protocolo de Kyoto, recibe al año un cheque de 121,000 euros (171,796 dólares)”, dijo Oscar Vázquez, Director de Cambio Climático de la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal.

El Protocolo de Kyoto obliga a los países desarrollados a reducir sus emisiones de gases contaminantes en más de 5% para el 2012, pero si no las pueden reducir pueden acudir a los países en vías de desarrollo a comprar las emisiones y así cumplir sus compromisos.

“Nosotros lo estamos vendiendo al Fondo Español de Carbono”, indicó Vázquez, sin precisar a qué se destinan dichos ingresos.

Los recursos de Fondo Español de Carbono se destinan a la compra de Reducciones de Emisiones lo que permitirá a España cumplir los compromisos adquiridos en el marco del Protocolo de Kyoto. Gran parte de sus proyectos se enfocan a mejorar la eficiencia energética y las energías renovables con especial interés en América Latina.

El Metrobús de la Ciudad de México consta de una Línea de 19 kilómetros con 33 estaciones -se ampliarán a 43 en esta administración- en las que se transporta a 260,000 personas diariamente, y permite la reducción de 34,472 toneladas de CO2 y de otros contaminantes.

El Gobierno capitalino alista la construcción de una segunda Línea de Metrobús que recorrerá 21 kilómetros de Tacubaya a Tepalcates.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Banco de Japón aumenta compras de bonos.

El banco central anunció un incremento en la adquisición de bonos del gobierno a los bancos; la cifra se elevó a 18,300 mdd al mes, en una estrategia que busca inyectar dinero a la economía.

TOKIO (Reuters) — El Banco de Japón (BJ) dijo que incrementará sus compras de bonos del gobierno a los bancos en casi un tercio, inyectando dinero en la economía para atenuar la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

El banco central elevó el valor de los bonos que comprará a un récord de 1.8 billones de yenes (18,300 millones de dólares) al mes, desde 1.4 billones de yenes

La segunda expansión de las compras de deuda desde diciembre indicó que el banco podría estar acercándose a la flexibilización cuantitativa.

Ésta es una política que Japón probó durante una década de deflación y que ahora está siendo estudiada en todo el mundo como una respuesta a la crisis financiera.

Pero el Banco de Japón, que dejó sus tasas de interés sin cambios al 0.1% el miércoles, dijo que tenía poco espacio para seguir ampliando sus compras de títulos.

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, dijo que su decisión de comprar más bonos se basaba en las necesidades del mercado y que no tenía vinculación con los gastos que planea el gobierno para sacar a la economía de la recesión, y lo que se prevé sea una segunda ola de deflación.

Complementos

Financiando la ecología.


A principios del 2009 el banco mundial junto con el banco escandinavo SEB, lanzó su primera emisión de Bonos Verdes, por un importe de 2,325,000 coronas suecas, un plazo de vencimiento a 6 años, y con un rendimiento 0.25 puntos por encima de los bonos del gobierno sueco, dirigido a inversores institucionales. Por esas fechas, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos publicaba también su Green Bonds Concept Paper, en el que se definía la que será primera emisión de Bonos Verdes del Estado de Obama a inversionistas minoristas. Lo más curioso de esta propuesta es que, en contra de lo que ofrecen los bonos del banco mundial a los inversionistas institucionales suecos, se emitirían con un cupón por debajo de mercado. Interesante pulso de la conciencia a la codicia.

A diversificar las inversiones para generar sustentabilidad

Los más escépticos parecen por fin subirse al carro de la preservación del medio ambiente y apuestan por los Bonos Verdes.

Lo verde, la ecología, es un tema de moda en nuestros días. Las cada vez más alarmantes noticias sobre el calentamiento global y el cambio climático, sean ciertas o no, están contribuyendo al desarrollo de una conciencia creciente en éste ámbito, y la celebración de la Cumbre de Copenhague y los resultados que de la misma se entreven, refuerza esta percepción, ya que, incluso los más escépticos con Kioto, parecen por fin subirse al carro de la preservación del medio ambiente.

Tampoco a nadie se le escapará que, cuando un tema empieza a estar de moda de forma persistente, tiene su reflejo inmediato en los mercados, no sólo como modulador de la actividad financiera, sino como subyacente de vehículos de inversión que van apareciendo al socaire de las nuevas tendencias. Pasó con los War Bonds en 1941, con el petróleo, con el Chip, con Internet…¿se escaparía la conciencia verde de ser objeto de deseo de los inversionistas? Evidentemente, no.

Tras Kioto, se dieron los primeros pasos con la aparición de los mercados de negociación de emisiones, donde los países industrializados podían comprar a los países en desarrollo parte de la cuota de emisión de CO2 que tenían asignada. Posteriormente han aparecido instrumentos de inversión como los Bonos del Carbono y los Bonos Verdes, que acercan a inversores públicos y privados la posibilidad de invertir en sostenibilidad a través de estos mercados.

El funcionamiento en esencia, como el de cualquier bono, es bastante simple: el inversor entrega una cantidad que en el medio-largo plazo se le reintegrará más un determinado beneficio (cupón). La diferencia aquí es que con el dinero que depositan los inversores, se financian proyectos de sostenibilidad.

Noticias

Bonos verdes del Banco Mundial recaudan mil millones de dólares.


El Banco Mundial ha anunciado que el último número de bonos verdes que emitió han elevado el total recaudado por esta herramienta a mil millones de dólares. Los primeros bonos emitidos por la organización internacional, a finales de 2008, recaudaron 350 millones de dólares por medio de varios inversionistas clave en Escandinavia, canalizados a través del banco sueco Skandinaviska Enskilda Banken (SEB).

Los fondos verdes tienen como objetivo generar fondos adicionales para proyectos o programas del Banco Mundial que apoyan las actividades de baja emisión de carbono de sus países clientes, principalmente países en desarrollo. Se supone que el dinero recaudado con la venta de estos bonos apoya a proyectos destinados a paliar las causas y consecuencias del cambio climático, a través del desarrollo de instalaciones de energía renovable, iniciativas de reforestación, manejo de aguas residuales y protección contra inundaciones.



De acuerdo con BusinessGreen, la última emisión de bonos implicó inversiones desde la sección sueca del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Fondo Nacional de Pensiones de Suecia, la Iglesia de Suecia, así como una serie de bancos europeos y empresas privadas de seguros de vida. Los bonos madurarán durante siete años y se promete un rendimiento de 3,25% anual.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Introducción a las bonos verdes

BONOS VERDES: INVERSIÓN INTELIGENTE PARA MEJORAR EL MEDIO AMBIENTE
Por: Isaac Aguilar
24-02-2010

Para nadie es un secreto que lo verde, la ecología, es un tema de moda en nuestros días. Las cada vez más alarmantes noticias sobre el calentamiento global y el cambio climático, sean ciertas o no, están contribuyendo al desarrollo de una conciencia creciente en éste ámbito, y la celebración de la Cumbre de Copenhague y los resultados que de la misma se entreven, refuerza esta percepción, ya que, incluso los más escépticos con Kioto, parecen por fin subirse al carro de la preservación del medio ambiente.

Tampoco a nadie se le escapará que, cuando un tema empieza a estar de moda de forma persistente, tiene su reflejo inmediato en los mercados, no sólo como modulador de la actividad financiera, sino como subyacente de vehículos de inversión que van apareciendo al socaire de las nuevas tendencias. Pasó con los War Bonds en 1941, con el petróleo, con el Chip, con Internet…¿se escaparía la conciencia verde de ser objeto de deseo de los inversionistas? Evidentemente, no.

Tras Kioto, se dieron los primeros pasos con la aparición de los mercados de negociación de emisiones, donde los países industrializados podían comprar a los países en desarrollo parte de la cuota de emisión de CO2 que tenían asignada. Posteriormente han aparecido instrumentos de inversión como los Bonos del Carbono y los Bonos Verdes, que acercan a inversores públicos y privados la posibilidad de invertir en sostenibilidad a través de estos mercados.

El funcionamiento en esencia, como el de cualquier bono, es bastante simple: el inversor entrega una cantidad que en el medio-largo plazo se le reintegrará más un determinado beneficio (cupón). La diferencia aquí es que con el dinero que depositan los inversores, se financian proyectos de sostenibilidad.

Como ejemplo concreto, a principios de este año 2009 el banco mundial junto con el banco escandinavo SEB, lanzó su primera emisión de Bonos Verdes, por un importe de 2,325,000 coronas suecas, un plazo de vencimiento a 6 años, y con un rendimiento 0.25 puntos por encima de los bonos del gobierno sueco, dirigido a inversores institucionales. Por esas fechas, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos publicaba también su Green Bonds Concept Paper, en el que se definía la que será primera emisión de Bonos Verdes del Estado de Obama a inversionistas minoristas. Lo más curioso de esta propuesta es que, en contra de lo que ofrecen los bonos del banco mundial a los inversionistas institucionales suecos, se emitirían con un cupón por debajo de mercado. Interesante pulso de la conciencia a la codicia.

¿Estaremos ante una moda temporal o los bonos verdes han venido para quedarse? Sinceramente, creemos firmemente en esto último. Los bonos responden a una necesidad de encontrar financiamiento para los proyectos de mejora de eficiencia energética, de reducción de emisiones, de cuidado del medio ambiente… y estos proyectos son una necesidad en nuestros días. En los próximos años asistiremos por tanto sin duda a un creciente nacimiento de instrumentos de inversión que cubran esta necesidad, cada vez más sofisticados y cada vez más interesantes para el inversor, bien por que le ayuden a dormir más tranquilo, bien porque le ayuden además a dormir más rico. Preparen sus carteras.

Para evitar que continúe la depredación de las áreas verdes con el fin de ampliar parcelas, o bien saquear especies exóticas y madera, se crearon los bonos verdes.

Estos esquemas de financiamiento permiten a los países y las industrias, compensar económicamente sus emisiones de cambio climático, y aportar ese dinero a los habitantes de comunidades rurales de modo que las conserven.

“Al final, es un compromiso social que adquiere un inversor y no es tanto las ganancias de dinero como ayudar a nuestro país a que contamine menos”, expresó David González Fernández, director adjunto de Everis.

Impulsados en 2005, como parte del Protocolo de Kyoto, los bonos verdes se orientan principalmente a conservar zonas con potencial para explotación sustentable o servicios de ecoturismo.

Su intención, además de mejorar el medio ambiente, es ampliar los ingresos locales.

“Un día nada más nos ocupan para trabajar, pues ahí, por cierto día, unos dos días, y ya, ya no tenemos ni a dónde. Pues aquí pagan muy poco, ganamos muy poquito”, comentó Candelario González Hernández, habitante de Sierra Gorda, Querétaro.

Este esquema, no obstante, aún presenta limitantes, en el caso de México debido a la inexistencia de estudios que detallen la capacidad de los ecosistemas para absorber los contaminantes.

“Ese es el objetivo a largo plazo, ir consiguiendo que los ecosistemas también sean reconocidos por los mercados, tanto nacionales como globales”, manifestó Martha Ruiz Corzo, directora de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda.

Aunque para los expertos, la mayor limitante tiene que ver con la voluntad de los gobiernos, las empresas y la banca, para fomentar los bonos. Se estima que para el 2012, en el país no más de 30 empresas se sumarán a estos esquemas, y aportarán más de 30 mil millones de pesos.

“Y al final, el que tengas una manera de invertir tu dinero, que ese dinero se revierta directamente en el desarrollo de tu país, mejora del ambiente, de la contaminación, de que todos respiremos mejor cuando andemos por la calle, creo que ese es el siguiente paso”, expuso David González Fernández.

En el corto plazo se espera una participación lenta de los bonos verdes. En el 2015, representarán sólo el 0.04% de la producción mundial.